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Papa Francisco
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Un estilo de vida sobrio nos hace bien y nos ayuda a compartir lo que tenemos con quien pasa necesidad.
Cada encuentro con Jesús nos colma de alegría, aquella alegría profunda que sólo Dios nos puede dar.
¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!
Seguir de cerca a Jesús no es fácil, porque la vía que Él elige es la vía de la cruz.
Cada encuentro con Jesús nos cambia la vida.
La Semana Santa es un buen momento para confesarse y retomar el camino correcto.
Qué dulce es ponerse delante del Crucifijo, quedarse simplemente bajo la mirada llena de amor del Señor. (EG 264)
Sólo la confianza en Dios puede transformar la duda en certeza, el mal en bien, la noche en alba radiante.
Jesús nos enseña a no avergonzarnos de tocar la miseria humana, de tocar su carne en los hermanos que sufren. (EG 270)
Necesitamos recuperar el espíritu contemplativo, para que el amor de Dios enardezca nuestros corazones.
¡Cuánto bien nos hace que el Señor sacuda nuestra vida tibia y superficial!
En el Evangelio podemos escuchar cada día a Jesús que nos habla: llevemos siempre con nosotros un pequeño Evangelio.
Con Jesús, la vida se hace plena. Con Él es más fácil encontrar sentido a todo. (EG 266)
No podemos acostumbrarnos a las situaciones de humillación y de miseria que nos rodean. Un cristiano tiene que reaccionar.
Queridos padres, enseñen a rezar a sus hijos. Recen con ellos.
La Cuaresma es el tiempo para cambiar de rumbo, para reaccionar ante el mal y la miseria.
Vivimos en una sociedad que pretende dejar de lado a Dios; y esto, día tras día, narcotiza el corazón.
Todos tenemos que mejorar, que cambiar para ser mejor, la Cuaresma nos ayuda a luchar contra nuestros defectos.
La Cuaresma es un tiempo de gracia, un tiempo para convertirse y vivir en coherencia con el bautismo.
No podemos ser discípulos a medias. La Iglesia necesita de nuestra valentía para que demos testimonio de la verdad.
Jesús nunca está lejos de nosotros pecadores. Él quiere derramar sobre nosotros, sin medida, toda su misericordia.
Jesús es nuestra esperanza. Nada, ni siquiera el mal y la muerte, podrá separarnos de la fuerza salvífica de su Amor.
La enfermedad y la muerte no son tabú. Son realidades que debemos afrontar en presencia de Jesús.
Aprendamos a decir “gracias” a Dios, a los demás. Lo enseñamos a los niños, pero luego lo olvidamos.
Un saludo a la Red Mundial de Escuelas para el Encuentro. Hoy plantamos el primer olivo virtual por la paz. @InfoScholas